“Hola, cariño,
¿Cómo estás hoy?
Estoy de descanso ahora así que decidí escribirte. Primero quiero agradecerte las hermosas fotos que me has enviado, las amo todas, ya me imagino haciéndote reír a carcajadas. Hoy quiero derramar mi corazón para ti, estoy un poco nervioso, pero debo decirte lo que siento por ti: siento mariposas corriendo por mi estómago cada vez que leo de ti, quiero que sepas que me preocupo tanto por ti, quiero que sepas Me estoy enamorando de ti…”
Este, ¿cómo llamarlo?, apasionado correo recibía yo el 27 de noviembre después de diez días de más que frecuente correspondencia.
Había contactado a través de Tinder con un hombre que vivía en Rascafría, Madrid. Un hombre que no sabía hablar español (claramente utilizaba un traductor), que llevaba tres años viviendo en España porque era viudo de una española que había fallecido de cáncer (y había sido su deseo venir a morir junto a su familia). No tenía hijos (no habían sido capaces de tenerlos), ni tenía padres (había quedado huérfano a los 18 por un accidente de coche), tan solo un tío en Inglaterra que se había hecho cargo de él y que le había dado una educación.
Thomas (este era el nombre que utilizaba) era ingeniero, poseía una empresa de reparación de plataformas petrolíferas (con una página web que él mismo me había indicado), y en ese momento se encontraba en Manila (Filipinas) para iniciar un proyecto que le retiraría para siempre.
Ni que decir que este personaje tenía un año más que yo (58), se ajustaba perfectamente a mis aficiones y, para remate, era muy atractivo.
Subida en una nube me encontraba, sintiendo cosas que hacía mucho no sentía, cuando me dio por comentarlo con una amiga y… “¡Ojo, Espe!”, me dijo, yo viví una historia muy similar y SE TRATABA DE UNA ESTAFA.
Como si me cruzaran con una hostia de lado a lado de la cara me sentí. De repente se hizo la luz y, efectivamente, había caído en el engaño.
Mi suerte fue tener a esta amiga a mi lado, que a ella le hubiese pasado algo similar y ser advertida a tiempo.
Porque esto, queridas y queridos, está a la orden del día en las páginas de citas.
Me podréis preguntar: ¿Cómo no te diste cuenta? La respuesta es simple: Porque yo jamás hubiera pensado en que se podía llegar a hacer algo así.
Ahora podría callarme, muerta de vergüenza como hacen muchas y muchos, pero no, vergüenza es lo último que siento, porque yo NO HE HECHO NADA MALO, YO HE SIDO LA VÍCTIMA y quiero DARLE VISIBILIDAD.
Por ello, voy a resumir el modus operandi de ESTAS ORGANIZACIONES (en la mayoría de los casos no son individuos aislados) que utilizan para su beneficio PERFILES FALSOS:
- Crean perfiles con fotos (Instagram y otras redes) de personas atractivas físicamente (y digo personas porque existen tanto casos de hombres como de mujeres).
- Una vez que estableces una coincidencia, lo habitual es que te inviten a salirte de la app y comenzar a charlar bien por mail bien whatsapp (mi caso fue mail… y me pareció hasta romántico).
- Suelen tener detrás de sí historias tristes, de esta manera logran alcanzar ese lado compasivo que todos tenemos dentro (este era huérfano, incapaz de tener hijos, viudo…).
- Son gente con profesiones tipo ingeniero, médico y que (¡Oh, casualidad!) deben viajar mucho. Las profesiones más utilizadas: trabajadores de plataformas petrolíferas, militares o marinos embarcados, trabajadores de ONG´s.
El siguiente paso al que no llegué (gracias a mi amiga) es decirte que se encontrarán contigo en breve, que no ven el día de conocerte y… ¡zas!, de repente pasa algo: NECESITAN DINERO. Pueden suceder mil y una cosas (ahí se despliega un abanico de posibilidades) que le impiden llegar hasta ti, y solo una transferencia de X dinero que les debes hacer les salvará del escollo que les impide estar contigo para siempre.
Tan sencillo como lo estáis leyendo.
Miles de personas están siendo estafadas a lo largo y ancho de este mundo, millones de dólares según dicen. Pero, a parte del daño económico, que no voy a despreciar, está el DAÑO EMOCIONAL.
Mi primera reacción fue la denuncia. Como no había existido delito (tomado literalmente), no tenía oportunidad de denunciar el caso a la policía, sin embargo, sí lo denuncié a la organización de Tinder. ¿Y qué hizo Tinder? Contestarme TRES MESES DESPUÉS solicitándome de nuevo los mismos datos que yo había aportado anexos a la reclamación. Les contesté mostrando mi malestar y me respondieron diciéndome que se pondría en contacto conmigo un “especialista”. Aún estoy esperando… sentada.
Los cuatro días siguientes al “descubrimiento” me dediqué, en plan Juana de Arco, a desenmascarar impostores. Hasta que me di cuenta de que era como intentar vaciar el mar con un cubo de agua. Desarrollé un sentido especial para detectar perfiles falsos y los denunciaba, uno tras de otro, para encontrarme al día siguiente que se había abierto otro con las mismas fotos y un nombre diferente. NO HAY NADA QUE HACER.
Lo más sangrante es que, una vez que me decidí a hablarlo, casi todo el mundo conocía casos muy similares. Entonces, yo me pregunto: ¿Por qué no se visibiliza más? ¿Qué pasa? ¿Por vergüenza? ¿Interés?
Para mí está claro: se mueve tanta cantidad de dinero que, simplemente, no interesa que esto salga a la luz. Pero, aunque tengo claro que a las aplicaciones que viven de esto no les interesa que el negocio se les vaya al traste, ¿por qué los estafados no nos encargamos de que esto se CONOZCA BIEN?
He recibido consejos tipo “Déjalo estar, no vas a conseguir nada, solo te vas a hacer mala sangre…” ¡Pues me da igual, leñe! Os digo que, aunque con mi denuncia solo consiga salvar a una persona, ya me daré por satisfecha.
De hecho, muy pocos días después de publicar una entrada al respecto en Facebook, recibí un mensaje de una amiga de una amiga contándome una historia muy parecida. Hablé con ella y, efectivamente, estaba siendo estafada de la misma manera que lo había sido yo.
Me volví a la cueva de donde había salido después de ocho años, estuve en ella unas semanas para salir renovada y con más fuerza y, desde luego, más sabia.
Mi intención con esta entrada que hoy escribo no es decir que no se utilicen este tipo de plataformas (en los tiempos que corren está cada vez más complicado relacionarse, conocer a gente nueva), sino advertir:
- Solicitad que el perfil sea verificado (existe esta opción, que yo desconocía, que permite verificar si la foto que aparece corresponde a la persona que está detrás -aunque siempre pueden ser fotos de hace diez años como me pasó con uno hace poco-).
- Intentad no dar un número de teléfono hasta un encuentro personal (por suerte, llegado el caso, siempre se le podrá bloquear).
- Solicitar una videoconferencia, a ser posible dentro de la misma app.
- Nunca se proporcione ningún tipo de dato bancario.
- Cautela con las fotos que proporcionáis (he conocido casos, siempre después del mío, claro, que han sido posteriormente chantajeados con la amenaza de la publicación de las mismas).
Para terminar, os diré (creo que la entrada ya se me hizo larga) que sigo esperanzada pensando en que, en algún lugar, escondido, está alguien para mí, pero que ese camino está plagado de obstáculos y que se quedan en el tintero mil anécdotas más que contar. Esto se está convirtiendo, como dice otra querida amiga, en un estudio sociológico plagado de cromañones, maleducados, faltones…, pero también gente buena que no tiene otro deseo diferente al de ser feliz.
Esas otras “historias” podrían ocupar una nueva entrada siempre que, lógicamente, haya interés por vuestra parte.
Y hasta aquí llega la de hoy. Sólo me queda pediros que, de alguna u otra manera le deis difusión y, si conocéis a alguien que esté viviendo una situación que os suena a algo de lo que yo haya podido exponer aquí, se la hagáis llegar. A ver si entre tod@s podemos parar, aunque sea un poquito, esto.
P.D.: Última advertencia: no solo en Tinder y páginas similares ocurre esto. Los tentáculos se están extendiendo a Instagram, Facebook y otras redes sociales. Ya tengo casos recopilados.
Texto: Esperanza Castro
Imagen: Esperanza Castro

Me parece estupendo que no te achantes ni avergüences y publiques tu experiencia que, como bien dices , puede ayudar a otros.
Yo la verdad no lo habría sospechado tampoco sin haberlo oído o leído antes y realmente no es algo de lo que se oiga mucho hablar. Está claro que «no interesa»
Gracias! Y mucha suerte en el camino que queda. Ya nos contarás las buenas experiencias…..
Muchas gracias, Car.
La verdad es que, en cuanto me pasó, lo que me salía era gritárselo al mundo.
Respeto la reacción del silencio, da a veces vergüenza reconocer que se ha sido timado, pero si se piensa desde el lugar de salvar a otro, creo que es más fácil.
Un besazo enorme
En primer lugar quiero decirte que siento mucho el disgusto que, lógicamente, te has llevado a costa de este tema. Sobre todo, es muy doloroso cuando la otra persona abusa de nuestra buena fe y nuestra ilusión, porque entran en juego los sentimientos.
Aparte de eso, creo que puedes quedarte más tranquila porque no eres la única que se ha propuesto visibilizar este engaño. Varios casos exactamente iguales fueron ampliamente difundidos en noticiarios y reportajes de televisión, hará un par de años. Concretamente se habló mucho de un tal Albert Cavallé y también recuerdo otro farsante llamado Rodrigo Nogueira. Ambos estafaron a montones de mujeres y todo era exactamente igual a lo que tú cuentas. Afortunadamente los dos acabaron en la cárcel y espero que ahí sigan por muchos años.
Lo que hace falta es que estos engaños se denuncien para poder parar los pies a estos depredadores digitales. Porque, lamentablemente, hoy en día las alimañas tienen en las redes sociales mucha trinchera donde agazaparse.
Mil gracias, Silvia, por tu comentario.
Es cierto que ha habido algunos programas denunciando esto (y también es cierto que yo ni me enteré porque veo muy poca televisión), lo que me parece absolutamente indignante es la atención al cliente de las páginas tipo Tinder y demás. Creo que se equivocan, pienso que si estuvieran más al tanto de las denuncias, su calidad de servicio mejoraría sustancialmente. Conozco muchas mujeres que ya huyen de este tipo de apps precisamente por casos como estos en los que no se han sentido escuchadas. Y no me parece mal vía para conocer a gente (y no tiene que ser exclusivamente pareja, sino amistades), pero es tal el volumen de perfiles falsos que hay que se siembra la desconfianza.
También he encontrado «tímidos» artículos en prensa denunciando este tema, pero son prácticamente invisibles (recuerdo uno de ABC).
Con esta entrada me gustaría avisar, ya que la denuncia se queda en agua de borrajas. Quizá así los usuarios estén más pendientes y más alertas para no sufrir estas estafas, ya que van a seguir sucediendo y los propietarios de las apps no van a hacer nada para impedirlo.
¡Un besote!
Tienes toda la razón. Hay denunciar estos casos aunque sea de esta manera . Menos mal que te diste cuenta a tiempo. No puede entender este tipo de estafa. Bueno, en realidad ,ninguna. Siento mucho la posible desilusión que hayas sufrido pero te servirá para estar más atenta de los posibles timadores. Seguro que en algún sitio hay alguien especial para ti .Te lo mereces. Un beso
Muchas gracias!!!
Lástima que desde mi rinconcito no pueda llegar a más gente, pero al menos alguien ya lo vio en Facebook y se lo ha pasado a otra persona que parece estar viviendo lo mismo. Eso ya es suficiente para mí.
Sí, hubo un poco de decepción, pero no llegó a más. Lo que sí me ha sembrado es la semilla de la desconfianza… justo cuando estaba empezando a deshacerme de ella.
Un beso enorme
Querida Esperanza,
Hace unos seis años , más menos , tuve una experiencia similar . En principio me resultó rara la forma de expresarse , ( también a través de correo electrónico) . Aún así , yo contestaba a sus emails . He de decir que , a veces pensaba : y si es cierto y algún día nos conocemos ? . Pero un día llego un correo PIDIÉNDOME DINERO y entonces dije “date “ . Y que hice le seguí el juego . Le pedí mil datos , le dije que yo no disponía de esa cantidad pero que mi hijo tenía un dinero ahorrado y yo podría cogérselo y mandárselo . ( Todo mentirá claro ) Imagínate , el encantado . Con muchas prisas para que lo hiciera ya , era muy urgente para él.
Ya ves . Me indignó esto tanto quise averiguar de donde venía esta estafa , pero no conseguí nada .
Afortunadamente no me afecto que pretendiera engañarme en la parte emocional , no me lo creí demasiado ♀️.
Cuando he utilizado las apps de contactos , después de esto , he de decir que los “ pilllaba al vuelo “ avisaba de “ perfil sospechoso “ y al poco desaparecía .
Y también decirte que he conocido hombres estupendos , qué también, como bien dices tu , están por la misma razón . Contactar y conocer .
Conozco a parejas casadas , y relaciones duraderas que se conocieron a través de páginas de contacto.
Por mi parte , aún conservo amistad ( de la buena ) con uno de los hombres que conocí .
Entiendo perfectamente lo que quieres transmitir y comprendo tu reacción . Gracias Espe . Y todo mi cariño
Mil gracias, Carmen, bonita.
Me alegro de que no te afectara mucho en el terreno emocional.
Y también de que lo pillaras a tiempo y al final se convirtiera en el cazador cazado.
Yo también conozco parejas que se conocieron así y hoy son muy felices.
Pero es cierto que esto afecta más de lo que nos creemos, hay muchos millones en juego y creo que no se conoce lo suficiente.
En fin, espero haber aportado mi granito de arena.
Un beso, hermosa