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Esperanza Castro

Expresión emocional en movimiento

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DESESCALÁNDOME

17 junio 2020 Por Esperanza

 

He de reconocer que he pasado por tantos estados emocionales durante estos últimos meses como emociones figuran en la rueda de las ídem (con todos sus diferentes tonos).

Al principio, sorprendida por lo que estaba pasando, me costó organizarme el día, y logré tener una rutina con la que me encontraba satisfecha, pese a mi ansiedad (más o menos controlada) y mi preocupación por la salud de mi familia.

Tanto fue así que miraba mi “parrilla” de actividades y llegué a pensar: “yo me podría acostumbrar a vivir así”. Allí estaba mi pilates (L, X y V), mi yoga (M y J), los momentos de meditación, mis lecciones semanales del curso de coaching on line, mi página web a punto de ver la luz, mis publicaciones en Instagram y Facebook, las máster clases del club de emprendimiento alternativo, las tareas de El camino del artista, cocina, limpieza y, claro está, mis paseos con Queca (mi salvoconducto para salir a la calle mientras el resto del país permanecía encerrado en casa). También las conferencias y videoconferencias que de brindaban el vínculo social.

Todo iba más o menos bien hasta que comenzamos con las ya famosas “fases de la desescalada”.

En el momento que se pudo salir en franjas horarias comencé a conectar con la soledad que antes no había sentido (supongo que me agarré al “mal de muchos…”). Vivo en un barrio donde no vive NADIE (obvio que el barrio tiene sus habitantes, faltaría más en una ciudad como Madrid, pero este NADIE significa ni familia ni amigos) y, pasados unos días, me vi preguntándome: “¿Qué coño hago yo viviendo aquí?”. La omnipresencia del hospital me presionaba, veía las calles sin encanto, las gentes anodinas… sin duda llevaba puestas unas gafas de color gris oscurísimo.

Había días de armonía, calma y alegría, alternados con días de melancolía, ira y frustración. Así he pasado varias semanas, muy a merced de lo que pasaba en el exterior (datos, opiniones, análisis, discusiones, teorías, etc…)

Hasta que hace pocos días PARÉ. Cogí papel y lápiz y salió lo siguiente:

“Hoy quiero aprovechar esta tarde en la que me he quedado en casa cuidando de Queca para conectar conmigo misma a través de la escritura y preguntarme qué me tiene así de revuelta.

Me pregunto y miro en mi interior: ¿Estoy realmente así de mal o reguleras? Y, la verdad es que, cuando me paro a sentirme a mí misma, y solo a mí misma, me siento BIEN.

Si estuviera realmente mal, este momento sería horrible y no lo es, al contrario, está siendo MAGNÍFICO.

Sin tele, sin música, sin lectura, sin pilates ni yoga, sin móvil ni portátil, solos mi cuaderno y yo. Y tan ricamente.

Entonces, ¿qué es lo que ha hecho que caiga en mi estado de desequilibrio? Creo que me he sobrepresionado con las redes sociales, el curso de coaching on line, el compromiso conmigo misma de publicar en el blog cada 7 días (ni uno más, ni uno menos). Pensar en cuántos me gusta, cuántos clicks en la web, cuántos visitan y leen el blog.

Mmmmm… chungo caer en esto.

Tengo que volver a mi centro y reconducir este quilombo.”

Había estado por semanas en el hacer y hacer y hacer… ad infinitum.

No me había dado cuenta de ello, había caído en la “trampa”. Cierto que le dedicaba tiempo al deporte, al yoga, a la meditación, al baile, mucho a la creatividad, pero, en la mayoría de los casos, ¿desde dónde lo estaba haciendo, por qué y para qué? La respuesta es fácil: para satisfacer todas mis carencias (mi falta de relaciones presenciales, mi falta de dedicación laboral, mi falta de contacto y caricias, hasta mi falta de conexión con mi más profunda intimidad).

Doy gracias a esa tarde que me regalé sin ningún estímulo acompañada de mí misma. Como consecuencia de ella estoy volviendo a mi centro, reordenando, priorizando, autorregulándome.

La próxima semana me sentaré en el banco que aparece en la imagen y seguiré con mi proceso de (triple) reconexión. Como decimos en biodanza: la conexión conmigo misma, con los demás y con el entorno.

¿Puedo tener mejor oportunidad para hacerlo? Sin duda, no.

 

Texto: Esperanza Castro

Imagen: Ricardo Rocha

Filed Under: Sin categoría Tagged With: baile, biodanza, biodanzaparaorganizaciones, biodanzarolandotoro, biodanzasrt, dance, danza

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Reader Interactions

Comments

  1. Beatriz RocHa says

    17 junio 2020 at 13:29

    Te espero en ese banco !!! A veces caer en la rueda de hacer y más hacer sólo por hacer , nos despista un rato …. pero la desconexión / ansiedad / vacío …. sigue ahí .

    Muy útil tu post de hoy !

    Gracias !!!

    Namasté

  2. Esperanza says

    17 junio 2020 at 15:18

    Gracias, bi!
    Quedamos en ese banco, claro, ¡vamos poniendo fecha y hora!

    Qué ganas!!!!!!!

  3. Mercedes Lozano Bellido says

    17 junio 2020 at 19:45

    Magnífica enseñanza!!
    Un beso muy grande.

  4. ESPERANZA says

    17 junio 2020 at 22:04

    Gracias, Merce.
    Sí, son de esas cosas que te tienen que pasar para aprenderlas.

    Un besazooo

  5. Virginia says

    18 junio 2020 at 17:08

    Me siento muy identificada con tus idas y venidas. La obligación de hacer y cumplir un horario (?), unas obligaciones impuestas por mi misma (?), qué cosas hacemos. Donde más he saturado ha sido como tú, con las conexiones vía online. Necesitamos volver al contacto físico. Al cuerpo a cuerpo!! Gracias por tu compartir. Un beso enorme

  6. ESPERANZA says

    18 junio 2020 at 18:15

    Sí, estoy de acuerdo contigo.
    Volver al cuerpo, a conectarnos con nosotras mismas, con los demás, con la naturaleza. Volver a ser animalitos, menos mente y más instinto.
    Eso hará que nos recuperemos antes de los daños que nos ha producido esto.

    Un beso, mi Vir

  7. Orietta says

    24 junio 2020 at 16:52

    Qué sacudida nos ha dado este bicho! en el mejor de los casos, porque estamos sacudidos pero estamos, creciendo, aprendiendo, descubriendo. Con el impulso de Esperanza, la amiga y la virtud, me voy a atrever a compartir algo de lo que generalmente dejo guardado dentro. A mi primero me dio por limpiar, limpié todo, cocina, ollas que tienen 45 años y ahora relucen con sus brillos, armarios, puertas y ventanas…todo. Cuando terminé me gustó, pero seguía con necesidades que están más adentro y empecé entonces a buscar otras cosas. Aprendí a mirar para afuera disfrutando de cada cada atardecer, de cada nube rosada que me saluda en las tardes cuando me voy a la terraza, me lleno y me siento agradecida por el espectáculo que puedo contemplar y descubrí que abajo de esa terraza hay gente, vecinas lindas que apenas había saludado y ahora forman parte de mi vida, gente maravillosa dispuesta a apoyar, a ayudarme a ayudar a otros con necesidades más básicas y juntas lo logramos en grande: carteles, horarios de recogida de alimentos y entrega a familias necesitadas. Aprendí a abrazar a mi familia por las pantallas, a hacer ejercicios con mis hijos y mi esposo sin ir al gimnasio, quedar para jugar todos juntos y a ser “telemaestra”. Hoy más que nunca sé y siento que somos lo que elegimos ser, que la felicidad la podemos encarcelar o dejar libre, nosotros decidimos, no lo que está afuera.

  8. Esperanza says

    24 junio 2020 at 18:43

    Sí, Orietta, celebro que lo hayas vivido así. Has ido entresacando lo mejor de cada situación. Es una maravilla ver que de cada momento has sacado algo positivo.
    Eres una persona muy especial.
    Espero verte más por aquí.
    Besosss

  9. Orietta says

    24 junio 2020 at 19:07

    Me gusta compartir contigo como siempre y te felicito por esta iniciativa, un espacio que seguramente disfrutarás y que generosa ofreces a los demás

  10. Esperanza says

    24 junio 2020 at 21:23

    Ya sabes que me apasiona la literatura como a ti. Y, ¡cómo no!, mi página web tenía que tener blog, era condición obligatoria.
    Estoy contenta con el resultado. Ya tengo mi espacio donde abrirme al mundo.

    Feliz de que me acompañes!

  11. Manuel Recuero González says

    27 junio 2020 at 19:56

    Confesar lo primero, que nunca había interactuado en un blog, y que harto de dar me gusta, a los conocidos y amigos, me he decido a ir un poco mas allá…. y he descubierto al profundizar en este tuyo que presento la vida, que me gusta, y que me gusta «tu compartir», y el dejarme sentir con las emociones que nos expresas, y reconocerme como con muchas de ellas.
    Gracias por animarme a escribir, y a centrarme en mi sentir.

  12. ESPERANZA says

    27 junio 2020 at 22:18

    Muchísimas gracias, Manuel.
    Me alegra que mi invitación te haya animado a participar.
    Yo comencé a interactuar el blogs hace muchísimos años y eso hizo que cada vez me fuera animando un poquito más, atreviéndome y perdiendo el miedo a que los demás leyeran mis escritos.
    Estoy feliz de que me acompañes y de que tomes con total confianza este espacio para expresarte.
    Un abrazo enorme

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