“Dios, fíjate, ¿te has dado cuenta de que hasta sus ojos sonríen?”, decíamos hace algunos años absolutamente enamoradas de un galán de telenovela (yessss, he sido una novelera empedernida, pero ¡que conste que no me tragaba cualquier cosa! Y confieso que en este confinamiento he recaído un poco, …
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COMO VIRUTA DE HIERRO A UN IMÁN
Cada día, entre las cinco y media y seis de la tarde, subo presurosa las lomas de césped que están detrás de casa. La correa de Queca se tensa impidiéndole seguir por el camino del que se ha encaprichado. En la cumbre hay un área que todavía permanece intacta, y durante esos instantes de …

