Me sitúo por primera vez ante esta hoja en blanco que, con suerte, se convertirá en la primera publicación de mi blog.
Antes de nada, me gustaría agradecerte que hayas llegado hasta aquí por tierra, mar o aire, y que dediques unos minutos (porque van a ser tan solo unos minutos) para leer algo que sale del corazón de una mujer que ha estado confinada por más de cuarenta días entre cuatro paredes.
Y no voy a hablar desde ahí, no, porque esta misma mujer es capaz de volar por la ventana y trasladarse con su imaginación hasta zambullirse en las aguas del Caribe, tomarse un helado en la Piazza della Rotonda frente al Panteón de Agripa, saborear un mangostán en un mercado flotante en Tailandia o una caña en el barrio madrileño de Lavapiés.
Pero, sin duda, el lugar más añorado, el que sigo evocando día tras día, es la sala donde cada martes imparto (ups, perdón, impartía) sesiones de biodanza.
Como ya he contado por ahí, la biodanza se me apareció como tabla de salvación en medio de la crisis más profunda de mi vida, y por ello, se ha convertido en mi “leitmotiv” y en una de mis grandes pasiones, junto a la literatura y los viajes.
En las tardes de estos meses de marzo y abril, (y, probablemente, mayo y junio) me pongo ante el iTunes y conecto el portátil al altavoz. Selecciono algunas de entre las muchas canciones que contiene el elenco oficial de Biodanza Sistema Rolando Toro y danzo. Danzo con el cuerpo, con lo que soy y, sin apenas darme cuenta, estoy en el seno de mi grupo, de mi escuela, de mis encuentros intensivos, todos ellos grabados a fuego y para siempre entre mis células.
Mi piel recuerda cada caricia, mis ojos cada mirada, mis oídos cada risa y, también, cada llanto. Cada palabra pronunciada desde el sentir, todas plenas de sentido.
Desde que conozco la biodanza he repetido esta frase como si fuera un mantra: “Cuando danzo es cuando me siento más YO”. Y esa que soy YO se permite soñar el mundo que vendrá.
¿Y desde dónde soñarlo?
Lo que me pide mi ser al completo es construir ese universo desde las tripas, el corazón, la mente. Los tres “cerebros” que todos contenemos.
Desde la caricia sentida sobre mis propias manos, sobre mi rostro, sobre mi pelo; desde la lágrima que se desliza callada y serena; desde la risa que brota en medio del juego y me hace volver a ser niña;o desde la voluptuosidad de sentirme una mujer bella; o la ternura que mana de la mirada entrecruzada… hasta el más puro amor indiferenciado.
¿Y qué mundo será?
Dirijo la mirada hacia un futuro halagüeño: Que mi gente, mi ciudad, mi país, mi planeta, salgan victoriosos y reforzados; que haya cambiado, aunque sea un poquito, el sistema que nos rige para apercibirnos “de lo que verdaderamente importa”, como reza por ahí alguna publicidad; que no gobierne el precio del barril del crudo o el índice en la Bolsa y sí la mano que le tiendo a mi vecina, la palabra amorosa hacia un desconocido, el respeto por nuestros bosques, mares, montañas…
Utilizaremos la afectividad como arma ante cualquier adversidad, el poderoso efecto del abrazo y la caricia; la vitalidad para proteger nuestra salud (juguemos más, riámonos más, bailemos de alegría las calles y las plazas de nuestras ciudades y los campos); el placer para que no se nos escape ni una pizca del disfrute de cuanto se nos ofrece, empezando por las pequeñas cosas que hoy hemos aprendido a apreciar; la creatividad para resurgir y construir una realidad totalmente por estrenar, nuestras nuevas vidas; la fusión con lo que nos rodea para replantar con consciencia aquello que hemos destruido (¡todavía estamos a tiempo!).
Podemos empezar a hacerlo YA, no posterguemos el inicio de este cambio porque este es nuestro momento.
PONGAMOS LA VIDA AL CENTRO
No quiero guardar este deseo en una cajita. No quiero una carta o paquete de regalo al que acompaña una tarjetita que dice “no abrir hasta XX/YY/ZZ”.
Porque esas X, Y y Z son la fecha de HOY.
Dentro de cada uno existe la posibilidad de comenzar con ese cambio, para construir entre todos algo mucho más amable, más amoroso.
En ese futuro que vendrá, estaremos ávidos de abrazos, de caricias, de vínculos.
Y ahí estaremos los que ofrecemos biodanza, tendiendo la mano para recomenzar desde ese lugar a construir el mundo que soñamos.
Texto: Esperanza Castro Parga
Imagen: Couleur

Qué bonita tu casa Tati!!
Estaré pendiente a los cambios en el salón!!
Un besazo!!
Preciso Esperanza. Que así sea. Que no de tiempo a a que la triste normalidad vuelva a cubrirlo todo. Que la novedad de lo aprendido, de los darnos cuenta cale desde ya en nuestros corazones y nuestros actos.
Muchas gracias, Carmen!!!
Sí, quiero cambiar la decoración del salón con bastante frecuencia y espero que te guste tanto como esta primera.
Un besooooo
Eso espero, querida Pilar.
Ojalá esto lleve a nuestros corazones el cambio que este planeta necesita.
Ahí estaremos de la mano para llevarlo a cabo.
Un beso inmenso
No me cabe duda de que alcanzarás todos tus deseos porque eres trabajadora y te empeñas siempre con perseverancia en aquéllo en lo que crees, poniendo en ello todo tu corazón. Ojalá tengas muchas y buenas visitas en esta preciosa casa que acabas de estrenar.
Muchísimas gracias, Silvia.
Me ayudáis cada día con vuestro apoyo, siempre estáis ahí.
Y, sí, perseveraré.
Un besazoooo
Me encanta la ilusión y el amor que pones en todo lo que haces. Mucha suerte en esta nueva aventura. Te lo mereces.
Un beso muy fuerte, Mari Carmen
Muchísimas gracias, Mari Carmen.
Y vosotras siempre a mi lado apoyándome.
Un besazo inmenso
Muchas Felicidades Esperanza
Un gran abrazo y mucho éxito !!!!
Muchas gracias, Manuel.
Abrazos para ti y para tu B.
Precioso!
Ha sido un soplo.de aire fresco al final de un dia duro.
Gracias y siempre avanzando!
Un beso enorme
Siendo tan luchadora, perseverante y tan llena de entusiasmo, tus grandes sueños se harán realidad….o mejor…ya están en camino. Yo estoy segura de tu suerte.
Precioso lo que escribes.
Que tu nueva andadura sea todo éxito.
Un besazo
Mer
Me alegro mucho, Isa.
Eso pretendo desde el rinconcito de mi casa, de momento.
Enviar aire fresco y aromas agradables para lo que estamos viviendo.
Muchíiiisimaasss gracias por toooodoooo
Gracias, mi Merce!!!
Gracias por siempre estar ahí, con el cariño que nos tenemos desde siempre.
Un beso inmenso
Preciosa te quedó tu casa. Espero visitarte mucho
Muchas gracias, Lu
Ya sabes que las puertas están siempre abiertas para ti.
Un besazoooo
amplia y acogedora tu casa me alegro que la compartas
Muchísimas gracias!!!
Ya sabes, la puerta está abierta.
Besoooooo
Mucha suerte en tu nuevo proyecto!
Gracias por el artículo, un soplo de aire fresco en estos tiempos que corren.
Muchas gracias por tu comentario.
Esa era, desde luego, mi intención.
Un abrazo
Precioso mi súper flor!! Un regalo para los sentidos. Enhorabuena por el nuevo camino y adelante!
Mucho amor y caricias amiga
Gema
Muchas gracias por todo lo que me has ayudado!!!
Estoy muy contenta por el resultado y por todas las opiniones que me están llegando.
Un beso grande
Gracias, súper flor, por toooodooo lo que me has ayudado, empezando por ponerme en contacto con Gracia. Y también por el acompañamiento de estos meses.
Te envío también mucho amor y caricias!!!