De entre todos los cortos que contiene el largometraje Relatos Salvajes, el que más me gusta (y eso que me parecen magníficos todos) es el protagonizado por Ricardo Darín (alias Bombita). Y no es la pasión que tengo por este hombre (por Diosito dame uno así) como actor y como ejemplo de género masculino de la especie humana lo que me lleva a elegir este relato de entre todos, sino por la identificación que produce en mí cada vez que veo y reveo la película.
No me gusta hacer spoilers pero… lo voy a hacer (quien no quiera seguir leyendo que lo deje aquí). El personaje que interpreta Darín es un ingeniero que dirige explosiones controladas de edificios y, a lo largo de la historieta, sufre una serie de abusos e injusticias que nacen de la Administración Pública (en este caso, Tráfico. No voy a dar más detalles). Es tal el estado de desesperación que se genera en el personaje, que éste termina haciendo volar por los aires la sede de lo que produce su desesperación.
Creo que no hay espectador en la Tierra que, en ese momento, no sienta un 100% de identificación. Recuerdo que cuando vi la peli por primera vez, el señor que estaba sentado a mi lado le susurró al oído a su pareja: “Yo haría exactamente lo mismo”.
En el personaje de Darín nos vemos todos redimidos, gracias a la maestría del guionista y director, Damián Szifron, y de, como ya dije, el buen hacer del actor principal.
Esta semana me estoy sintiendo como Bombita. La situación que estamos sufriendo en Madrid, los vaivenes políticos, ahora puedes salir, ahora no… me están alterando. Y la gota que ha colmado el vaso es una nueva tarjeta de crédito que me ha hecho dejar un pufo en la peluquería, impedirme realizar alguna compra o no dejarme sacar “el numerito” al coche en el barrio cuando voy a visitar a mi madre.
Voy y vengo a la oficina bancaria, llamo al teléfono de atención al cliente y… ¡que si quieres arroz, Catalina!
El sábado me vi luchando frente a la máquina de marras y ná, imposible. En “operación cancelada” y vuelta a repetir desde el principio (y mi madre con el pescado en la sartén, no sabéis cómo se pone si llego tarde…) estaba yo cuando oigo una voz de un vecino detrás de mí: “¿Sabes utilizar la máquina? ¿Necesitas ayuda?”, y yo que me vuelvo cual hidra y le ladro (literalmente): “¿Cómo no voy a saber si llevo VEINTEEEE AÑOSSS APARCANDO AQUÍÍÍ?”. Me pasé cien pueblos, me salió automáticamente la Esperanza del “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, me saltó como un resorte la rabia contenida de generaciones al escuchar eso de “Niña, déjame hacerlo a mí, que esto no es cosa de mujeres”. Reacción instintiva sin pasar por el córtex.
El pelo del pobre hombre (me consta que solo quería ayudar) se revolvió bajo mi hipo huracanado grito y se alejó. Yo, bajando el santoral, me hice a un lado para ver si a él le funcionaba. Él pagaba con efectivo y sacó su ticket tan normal. Yo, después de pedirle disculpas (y él aceptarlas con tremenda comprensión), me di por vencida e hice lo mismo: saqué mi euro y pagué en efectivo, lo que me permitió llegar en hora para comerme la merluza sin la alteración materna.
Y todo esto os lo vengo a contar porque hay veces que por mucho que una quiera, por mucho Mindfulness e inteligencia emocional, las cosas le desbordan y reacciona sin pensar ni medio minuto (adiós al intervalo), como si le hubieran pinchado con un alfiler.
Os puedo parecer una histérica u os podéis encontrar identificad@s.
¿Qué os parece? No os cortéis. Juro que respetaré cualquier opinión y no me sacaréis los colores (espero).
Venga, abramos debate en los comentarios 😊
Texto: Esperanza Castro
Imagen: obtenida de Pixabay.

También es mi relato salvaje preferido !!!! Bombita es genial y Darín…… qué decir de Darín ……
Ánimo y arriba el mindfulnes !!! La disculpa es un gesto que hoy no abunda !!
Besazo
Gracias, Biiiii
Tenías que haberme visto el sábado, desencajada… pobre hombre.
Bueno, seguro que no te resulta tan difícil imaginarme, jejeee
Betiros
Hola Cariño . Me encanto tu relato. Me gustaria ver la película. Como ACTOR me encanta.Corazon,te entiendo perfectamente. Nos toca vivir en epoca de tecnología. Cada vez mas las maquinas sustituyen los seres humanos. Y muchas veces nos ponemos alterados al borde. Aprieta 1,aprieta 2.Y cada vez más. Hace poco me han enviado un video, donde una pareja baila(eran los robots). Me lo puedo imaginar como os sentiis en este momento en Madrid. SUERTE,si que tienes mucha suerte que tienes tu MADRE.Eres bendecida. Sigue escribiendo Tesoro. Me encantan tus relatos. Gracias, gracias gracias Cariño
Milanka preciosa!!!
Muchas gracias por tu comentario tan lleno de cariño.
Es cierto lo que dices, nos está tocando vivir una época difícil a nivel mundial.
Y esto, en ocasiones, nos saca de nuestras casillas.
Os recuerdo mucho y os echo de menos.
Tienes razón, tengo suerte de tener a mi madre, y las dos vivimos en la capital, lo que hace fácil que nos podamos ver.
La película supongo que la puedes encontrar en Internet. Tiene bastantes años. Yo la vi en el cine en su día, pero luego la he vuelto a ver en televisión.
Un besazo enorme.
Me encanta saber que estás por aquí.
¡Buenísima película! A mí también me encantó. Puedo entender perfectamente que el protagonista llegara a ese extremo, y comprendo también muy bien tu explosión ante la máquina, porque hay situaciones que nos ponen en el disparadero y nunca sabemos cómo vamos a reaccionar hasta que nos sucede. Así que, no te arrepientas por tu reacción. Seguro que el pobre hombre te maldijo durante unos segundos porque descargaste sobre él, inocente, tu ira. Pero enseguida llegaron tus disculpas, así que «aquí paz y después gloria».
Buenos días Esperanza,
con tu relato, me has motivado para ver la peli, Ricardo Darín como actor, insuperable, como persona un alma llena de muchos valores!!! al verlo hablar.
En cuanto a la reacción, mindfulnes, siempre aporta a la persona, veo que toca trabajarlo jjjjaaa, Para mi es una cuestión de paciencia, esperar, y la parte de cómo nos comportamos mientras esperamos ;).
Enhorabuena por esas disculpas es el gran valor!!! viva la humildad!!!! TE HACE GRANDE!!!!
Besossss
No, si el pobre me dijo: «no te preocupes, estamos todos muy nerviosos «. Me quedé un poco mal, pero, bueno, al final se me pasó.
La comida de mi madre me quitó todos los males, jeee
Gracias, Javier.
En realidad, soy una persona a la que no le cuesta pedir perdón cuando detecto que he metido la pata.
Busca la peli, los relatos son salvajes pero muy buenos.
Un beso
Mil perdones pero me he reido un rato con tu relato…me imagino la cara del pobre hombre …..pero totalmente perdonable tu reacción…un mal día lo tiene cualquiera y si eres capaz de arrepentirte y pedir perdón ¡ Perfecto! Hoy en día estamos todo un poco desquiciados .Estamos viviendo una situación totalmente nueva para el mundo y aunque no queramos nos afecta emocionalmente y si a eso le sumas la tecnología que muchas veces está contra nosotros,explotamos a lo mínimo. Reacción humana. Y me has picado con la pelí…ya mismo estoy buscando donde verla. Un beso muy fuerte para ti y para tu mami
Pues me alegra mucho saber que te he hecho reír!!!
Sí, hay que tomarlo con humor, porque estamos viviendo situaciones surrealistas que nos tienen con los pelos de punta.
Cierto que en seguida me di cuenta de que me había pasado con el pobrecillo. Y le pedí disculpas que aceptó sin problema.
Pero, te juro, que no me faltan ganas de pegar un petardo a la oficina bancaria.
Y no te pierdas esa peli!!!!
Hola Esperanza.
En su día la película me gustó, pero al leerte me han vuelto las ganas de volverla a ver.
Me he identificado con esa reacción impulsiva ,como respuesta al malestar emocional, aparecida a lo largo de mi vida en diferentes ocasiones. Hoy, soy mucho más consciente de ellas y sin duda son situaciones en donde la humildad y la presencia toman su protagonismo.
También al leerte he sentido la necesidad de expresar el reconocimiento a todo lo que podemos hacer y tener , a pesar de las circunstancias que nos rodean , ya que a pesar de los pesares, me siento una PRIVILEGIADA, somos unos privilegiados los que podemos leerte y contestarte utilizando la tecnología, y con nuestros estómagos digiriendo pescado o cualquier otro alimento que podemos comprar.
Abrazo cálido.
Muchísimas gracias por tu comentario, Carmen.
Yo me encuentro en el camino de seguir aprendiendo a gestionar este tipo de situaciones. Te felicito por tener esa habilidad. Desprendes esa serenidad y me encanta.
Y también te doy las gracias por recordarnos lo privilegiadas que somos.
Con todo lo que está pasando poder decir que no nos falta de nada es un regalo.
Me encanta tenerte por aquí.
Un beso enorme
Tati querida, accidentalmente he encontrado tu blog. De hoy en adelante te aseguro seguiré. No he visto la peli de Ricardo Darín, la voy a buscar hasta en el Netflix porque a una sala de cine ya no asisto desde hace meses. Entonces te comentaré qué me pareció. Y gracias por el tip.
En cuanto a tus amargas experiencias cotidianas en todos lados estamos igual, aunque en México estamos y seguiremos estando peor, ya te imaginarás que con este nuevo gobierno «de cuarta» tenemos muchos temores porque parece que vamos que volamos a parecernos a tu querida Venezuela… El México que conociste ha cambiado pero muchos mexicanos estamos luchando porque todo cambie, pero el forma muy diferente. Mis besos afectuosos como siempre.
¡¡¡Cañuelito!!! ¡¡¡Qué gusto verte!!!
Me encontraste, ¿cómo? Yo suelo compartir las entradas del blog en Facebook e Instagram.
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¿Sabes? Hoy comentaba con mi madre que justo va a hacer estos santos 10 años que estuvimos en México.
¡Cómo pasa el tiempo! Pero los recuerdos siguen intactos y el cariño también.
Me apena mucho todo lo que está pasando a nivel mundial. Y lo que me cuentas de México, ¡qué te voy a decir!
Ojalá no se lleguen a cumplir tus augurios. Y también deseo con mucha fuerza que todo pase cuanto antes.
Confío en que estéis todos bien.
Si puedes, no te pierdas la peli.
Un abrazo enorme para ti y Rosa María.
Querida Espe, un gran relato….como siempre, decirte que me encantan tus escritos.
A mi Darin tb me encanta y el relato «salvaje» es flipante. Me encantó cuando lo vi.
En esta etapa difícil para todos, es comprensible que estemos rozando los malos humores ….pero disculparse es lo más grande. Y el señor, qué bien te respondió.
Mindfulnes es la no reacción, pero paso a paso, somos humanos y el aprendizaje es nuestro camino.
Además, te honra tu sinceridad, tu bien hacer y darte cuenta. Gracias por compartirlo en tus escritos querida amiga.
A la espera de leer más cosas bellas tuyas.
Y ….deseando que todo esto nos sirva a todos para aprender y seguir creciendo.
Un besazo.
Mercedes
Muchas gracias, mi Merce.
Sí, siempre aprendiendo un poco más.
La verdad es que no me cuesta pedir disculpas cuando me doy cuenta de que he cometido un error.
Todo es para avanzar conscientemente.
Me encanta verte por aquí, querida amiga.
Un beso enorme
Hola Espe. Yo también me he reído. Es que te estaba viendo perfectamente en esa situación. Sí que tuviste valor disculpándote con el pobre señor. Y desde luego él, un bendito, porque si hubiera sido yo, lo mismo te había contestado. Todos estamos crispados, algunos hasta el extremo.
Yo vi la película en el cine, y salí flipando de las situaciones. Un beso.
Gracias, María Jesús.
Es cierto que estamos todos un poco crispados de más, aunque he de reconocer que no es extraño que pudiera reaccionar así sin coronavirus.
Me obcequé, llevaba varios días con problemas con la tarjeta y el pobre hombre lo pagó.
Cierto es que le pedí disculpas, pero el broncón ya se lo había llevado.
Como dije, la peli me encanta. Me gustan mucho los relatos y esto es como un largometraje hecho a base de relatos breves.
Un besote