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Esperanza Castro

Expresión emocional en movimiento

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CAMINAR A DOS

4 febrero 2021 Por Esperanza

Llevo postergando escribir esta entrada varios días. ¿Por qué? Pues porque quizá el hacerlo sea aún demasiado doloroso.

Finalicé el año 2020 con un desencuentro con una amiga muy querida. No me lo esperaba, pero salió a la luz algo en nuestra relación que estaba oculto: su insatisfacción respecto a mi entrega para con ella.

No es la primera vez en mi vida que me sucede, es algo recurrente, y me ha llevado a reflexionar sobre qué puede estar pasando.

Soy una persona muy social, a la vista está, y pertenezco a muchas tribus, como yo las llamo. Me gusta esa pertenencia, ese saberme parte de algo más grande, esa sensación de calor, apoyo, afecto, vitalidad que te da el grupo.

Este es mi presente, porque también os puedo contar que formé parte de una pareja durante veintisiete años que prácticamente lo hacíamos todo juntos. He de decir que, una vez disuelta esa pareja y habiendo crecido mucho personalmente, me he jurado a mí misma que nunca más voy a establecer una relación con tanta dependencia.

¿Qué ocurre entonces? El lunes pasado mi amigo Rafa me dijo que la culpa la tenía yo, que opinaba que me volcaba mucho con una persona durante un largo tiempo y que, cuando mi atención deseaba diversificarse, no siempre se recibía bien. Me hizo pensar (Rafa siempre me hace pensar), y es muy posible que tenga razón.

Es totalmente cierto que tengo tendencia a establecer lazos muy fuertes con personas durante largas temporadas. Sin embargo, también es verdad que voy incorporando gente a mi mundo según voy transitando por la vida, y llega un punto en que las horas del día no me dan para dedicarle a todos la misma intensidad.

Ahora la pregunta es: ¿qué puedo hacer con esto?

Existe un ejercicio de biodanza (yes, always biodanza) que se llama Coordinación rítmica o Caminar a dos. La consigna nos indica que debemos tomar de la mano a una persona, notar su presencia ante su mirada y la presión de ambas manos, destacando la importancia que tiene que ese ser nos acompañe en un trecho del camino. Es una danza con cambios. Cuando la facilitadora indica el cambio, nos despedimos con un abrazo agradeciendo todo lo compartido y pasamos a tomarle la mano a otra. Es un ejercicio bello y cargado de sentido. Es sencillo y maravilloso. Yo he llegado a emocionarme hasta las lágrimas con él.

Fuera de la sala, ese “caminar a dos” puede durar un minuto, una semana, toda la vida. Cuando llega el momento de la despedida, al igual que indica el ejercicio, debemos agradecer todo lo compartido, separarnos y continuar con nuestro camino.

Tengo amistades que llevan conmigo desde el Instituto, la Universidad, el trabajo en la empresa… Gente bonita recogida de aficiones comunes como el baile, el deporte, los viajes o algo que puede sonar tan estrambótico como la pasión por las telenovelas; joyas adquiridas a través de la biodanza, la literatura, talleres de crecimiento personal; amigas íntimas cuyo primer contacto fue el vasto mundo de internet.

Igualmente, también me he despedido de muchas. Atrás quedaron las amigas del cole, tan importantes en la infancia, y otras de diferentes ámbitos que tuvieron gran protagonismo en su momento.

Y sigo incorporando gente preciosa. Soy de las que piensa que puede nacer una maravillosa amistad hasta en la residencia de ancianos o en la UCI en nuestros últimos días.

Así soy. Rafa me dijo que la «solución» era no volcarme tanto y tan intensamente en ese lapso de tiempo. ¿Qué opináis? No estoy de acuerdo con esto.

Yo sólo sé que ahora, respecto a esta relación que os traigo, siento que ha llegado el momento de soltar. Toca cortar los últimos hilos (débiles ya) que nos unen, y continuar cada una por la senda que se vislumbra por delante. No estoy exenta de dolor, pero igual os digo que me encuentro plena de agradecimiento.

 

Texto: Esperanza Castro

Ilustración: Silvia Sanz

Filed Under: Sin categoría

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Reader Interactions

Comments

  1. Beatriz says

    4 febrero 2021 at 11:12

    Que bonita eres…porque escribes desde tu corazón.
    Cuídate!! Las letras te necesitan!!

  2. Esperanza says

    4 febrero 2021 at 12:31

    Muchas gracias, Beaaaa.
    Besosss a kilos!!!

  3. Virginia says

    4 febrero 2021 at 19:33

    Me he sentido muy reflejada en la primera opinión que da tu amigo Rafa, cuando te dice que a veces nos volcamos mucho con una persona durante un largo tiempo y cuando tu atención desea diversificarse, no se recibe bien. Pero no estoy de acuerdo en su conclusión, porque cuando quiero a alguien, estoy y doy por esa relación, la que sea, amistad, pareja… y si con el tiempo la relación cambia o se termina, pues yo he sido y actuado como soy, sin censuras.

  4. Esperanza says

    4 febrero 2021 at 19:47

    Sí, eso opino yo.
    Lo que veo es un tema de expectativas no cumplidas también. Cuando esperas tanto de una persona, cuando el nivel de exigencia es tan alto, fijo que llegará un momento que ésta no esté a la altura y, como consecuencia, sobrevenga la decepción.
    También veo un tema de dependencia. Con ella ya me había pasado en varias ocasiones. Si no obtenía la respuesta en el tiempo que ella estimaba, pues había malestar.
    Yo también soy una persona que, cuando me siento agobiada, cuando tengo la sensación de que están tirando mucho de mí, tengo que soltar. Y creo que este es el caso.

    Muchas gracias por tu comentario.

    Besazos!!!

  5. Gema MArgó says

    4 febrero 2021 at 19:48

    Siempre he sido más de la opinión de Rafa, de tener un equilibrio en las relaciones, porque la vida me enseño que demasiada intensidad solía terminar mal.

    Hoy por hoy no estoy por la labor de seguir con esa premisa ni con ninguna otra, hay momentos y temporadas que puedo ofrecer más a una relación y otros momentos que mi disponibilidad o mi atención son menores pero no por eso estoy más lejos.

    Vivimos vidas muy ajetreadas, llenas de auto exigencia y perfeccionismo y el ser humano no es perfecto, las relaciones – por mucho que te entregues- no son perfectas y eso es lo bonito precisamente.

    Vivamos las relaciones con naturalidad y sin tanta exigencia por ninguna de las partes.
    Gracias por este post divina Esperanza.

  6. Esperanza says

    4 febrero 2021 at 19:55

    Sí, estoy contigo. No creo que haya una regla para las relaciones, ni con una persona en concreto, ni a lo largo del tiempo en esa relación. Puede variar según temporadas y yo lo encuentro natural.
    Me resulta muy difícil estar siempre a la misma altura, con la misma intensidad, creo que es imposible.
    Como dices, la vida nos lleva por muchos y diferentes derroteros, no siempre estamos con la misma cantidad de actividad ni tiempo para dedicarle a otros.
    Yo he estado bastante libre de ocupaciones laborales. Mi situación actual es distinta.
    También cambiamos de afinidades, no nos gustan las mismas cosas durante la vida, cambiamos de intereses, no sé, es un constante cambio. Y es lo bonito también.

    El confinamiento ha hecho mella, de eso no me cabe duda. Este año he estado muy pendiente de ciertas personas que creía más necesitadas. Y puede darse el caso de que esa necesidad pase o merme.
    En fin, así es la vida, así somos.

    Un besote grande!!!

  7. Kuni says

    5 febrero 2021 at 20:52

    A lo largo de nuestra vida nos encontramos con mucha gente, como bien dices en algún caso solo cuestión de minutos, lo que dura un viaje en metro y la mirada se entretiene en alguien imaginándonos su vida, en otros la amistad sin necesidad de verse pervive a lo largo de los años y se comparten muchas cosa. Así vamos cargando la mochila; este desfile nos marca y nos enriquece pero vivir por, para, cabe, junto, hacia, hasta…en exclusiva no es recomendable ya sabemos que la dependencia frena y condiciona y hay que vivir con naturalidad, sin peso .
    “La cantidad de entrega” es relativa, el ritmo hay que acompasarlo y de eso sabes mucho, el sentido de tu vida son los pasos que vas dando. Recuerda que el pasado es un prólogo que decía Shakespeare y te queda mucho por escribir, libre y tribal.
    Besotes.

  8. Esperanza says

    5 febrero 2021 at 23:01

    Efectivamente, Kunita, estoy cien por cien contigo.
    Mira nosotras, precisamente, de qué manera nos conocimos, cuánto compartimos en la distancia y cuán grande es el cariño que nos tenemos.
    Nos apoyamos entre todas y vivimos en muchos casos con el océano Atlántico por medio.

    Me ha gustado muchísimo tu manera de explicar las relaciones dependientes. Sin duda frenan, son un lastre.

    Muchas gracias por este comentario que me has regalado.

    Besos a montones.

  9. Emma Velasco says

    20 febrero 2021 at 12:16

    Hola Esperanza, pienso que el tipo de apego que hemos desarrollado con nuestros cuidadores en nuestra infancia, marcará para siempre nuestras relaciones. Hay un libro que se llama «Maneras de amar» que hace un buen análisis sobre eso y quizás te de más respuestas. Lo cierto es que todo lo que no sea apego seguro, nos va a hacer «sufrir» de alguna manera en las relaciones, pero ser consciente de ello nos ayudará a entender y a mejorarlas.
    Un abrazo.
    Emma

  10. ESPERANZA says

    20 febrero 2021 at 14:55

    Muchísimas gracias por tu comentario, Emma.
    Agradecida y encantada de verte por aquí.
    Un abrazo grande

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